
Siento en el alma,
desgranar de cristales,
como llovizna leve
formando manantiales.
Corro por la arena
infinita de la playa,
la tristeza pasa
suave por mis arterias.
Queda la paz ansiada.
Sonrisa entreabre
mis labios apretados
y juego con palabras.
Escribo tu nombre,
la soledad no existe,
a traves del espacio
nos encontramos siempre.
Flores para el jardín
de ensueño, que una vez,
sembramos juntos, ¿recuerdas?.
Rocío y semillas;
más tarde la glorieta,
gimió en pétalos
de rosas abiertas.
Fue mía y tuya
la sangre derramada.
Aplausos de silencios
en la fiesta callada.
Y aquí la música
y yo, enamorada.
Ester-Colibrí