
Cavilo y me pregunto,
dónde vi su rostro
anterior a mi tiempo?.
Acaso lo espero
desde siempre
y no me atrevo
a creerlo.
Es "él", está allí,
vino, y después...
Su voz es señorial
y cavernosa.
Su apostura
devela sueños.
Su presencia inaugura
un misterio.
Sus manos revelan
el ingenio artesanal
que trata de vender.
Sus ojos son un ruego
callado, cargado de silencios.
Ofrece su mercancía,
no le compro,
gira y se va
como una sombra.
Pero su ausencia queda
en el sendero,
como polvo de estrellas.
Para que no te olvide...
¡Señor de los espejos!
Ester-Colibrí