
Lavando sobre las piedras del río,
con la tabla o la batea;
hoy automático de primera.
Cabellos en tirabuzones,
hoy rapadas, o teñidas
con tobillera y tatuajes de los pies a la cabeza,
piercing, rastas y otras nimiedades.
Del miriñaque a la minifalda,
de las enaguas y el corsé,
a la leve lencería.
Cambió tacones por ojotas,
y hasta en verano, las botas.
jean ajustado y top con brillos.
Celular en la mano, por paloma mensajera.
La música en los oídos, tarareando,
en el subte, la avenida, la escalera.
Mujer de oficina, con fortaleza de hombre
y sonrisa quinceañera.
Sabe ser autoritaria o sensible hasta las lágrimas.
Bebés?...en la guardería. Casamiento?...en pareja.
Depto o reciclada casona, un loft, que abarca una zona
de hobby, cuadros raros y futones.
De la cocina económica, al delivery,
suhsi, restaurant o tenedor libre.
Del bodegón a Puerto Madero.
Ama de casa por Universitaria.
Mujer orquesta, bien vestida, bien dispuesta;
corre con magia de experta. Moderna e inquieta,
con tiempo libre para pilates, pileta, yoga u otra alterna.
Del Centro a la Ciudadela, corriendo por sus quimeras.
Duerme poco, estudia mucho, sube en la escala de valores,
donde antaño no perpetuaban sus deseos u opiniones.
hoy se la tiene en cuenta, aunque no en todos los países,
donde aún la discriminan y hablan y piensan por ella;
y aún la venden, la lapidan, y la esconden,
mancillando su pureza. Porque naciste Mujer,
porque tomas decisiones, porque aunque te silencian,
gritas con el corazón y no dejas que manipulen tu honor,
siendo objeto de posesión. Por eso y por mucho más...
¡MUJER!...es que te reivindico hoy.
Ester-Colibrí